¡A PEU PLA – ZAPATOS BÄR Libertad para los pies!

La filosofía de los zapatos BÄR se basa en esta premisa: no nacemos con zapatos y por tanto son estos los que deben adaptarse al pie y no al contrario.

Caminar es el ejercicio más natural que se puede realizar y apenas supone esfuerzo, porque todos los músculos del cuerpo están preparados para ello desde el primer año de vida.
El pie es la parte del cuerpo sobre la que nos apoyamos para caminar, la parte de nuestro cuerpo que nos mantiene, que nos soporta, durante la mayor parte del día.
Hay que tener en cuenta que son los pies junto con el corazón quienes sufren cotidianamente los esfuerzos más intensos. Todo el peso del cuerpo recae sobre ellos y asumen todas las exigencias motrices de cada persona, “como recompensa” a este esfuerzo encerramos nuestros pies en zapatos estrechos y todas las señales de alerta que trasmite el cuerpo (pies dolorosos, calambres musculares, perdida de equilibrio) las ignoramos sistemáticamente, pudiendo causar con el tiempo desplazamientos óseos que ocasionan deformaciones del pie, con lo que su función como factor de equilibrio corporal se ve amenazada.
Las dos funciones más importantes del pie son: soportar el peso del cuerpo y el desarrollo dinámico del paso al caminar. Esto supone simultáneamente resistencia y flexibilidad, y nuestro pie lo consigue por medio de sus 26 huesos , 31 articulaciones y 20 músculos. Pero esto no se queda sólo en el pie pues los músculos del pie enlazan con los de la pierna y cadera, estos con los de la espalda, y así hasta llegar al cráneo, por eso todo el bienestar (o malestar) de nuestros pies, se trasmitirá a lo largo de nuestro cuerpo en sentido ascendente.
El hombre utiliza el calzado desde hace ya varios milenios, tal como demuestran los restos de suelas de piel fabricadas 9000 a AC, que se han encontrado en las grutas volcánicas de Fort-rock, Oregón,
El principal y más concreto error referente a los zapatos se remonta a hace apenas unos siglos, en la Venecia del Renacimiento, con la incorporación de tacones para embellecer el calzado femenino. De inmediato, en pleno siglo XII, Francia exaltó con pasión este detalle tan poco saludable, y creó el escarpín, que adquirió su máximo esplendor en la corte de Luis XVI, tanto para mujeres como para hombres y niños. Es de aquí de donde heredamos el zapato actual, de punta y tacón, causante de un sinnúmero de dolores de pie, que ya en su época reconoce el cirujano callista del rey: “la principal causa de las afecciones de los pies es el mal calzado”.

¿Qué pasa cuando metemos nuestro pie dentro de un zapato que no tiene en cuenta su forma y funciones?

Como ya habréis deducido, vamos perdiendo nuestro bienestar. Lo podemos hacer de dos maneras:
una metiendo el pie en un zapato estrecho, presionando los dedos de los pies, desde los metatarsos y la otra elevando el talón del suelo con el TACÓN.

 

Estrecho vs Ancho ()Pie anch. vs estr.Estrecho = deformación pie
Las punteras estrecha producen desviaciones del primer y quinto dedos, aprisionando los centrales, con lo que se producen dolores deformidades del pie y sus consecuencias en otras partes del cuerpo.

 

Radiograf. del pié dentro de un zapato de tacónPostura correcta al caminarTalón cero
La altura del tacón, modifica el equilibrio del cuerpo de forma que la espina dorsal se desplaza, la columna vertebral se mueve hacia delante y un nuevo equilibrio debe crearse, a base sólo de fuerza muscular; si caminamos o estamos de pie nuestra musculatura se tensa y nos fatigamos rápidamente, los dolores aparecen en los gemelos, rodillas, espalda, el cuello y la cabeza. En cambio, la suela BÄR y su talón cero alivian la columna vertebral, permitiendo caminar de una manera natural y dejando los pies en su posición correcta.

Si usas unos zapatos BÄR ten la seguridad que vas a evitar estos problemas, porque es un calzado que respeta escrupulosamente la forma natural del pié y le proporciona confort y seguridad al caminar. ¡Tus pies te lo agradecerán!

Los zapatos que no respetan la posición natural de los dedos de los pies, pueden causar desplazamientos oseos ocasionando deformaciones del pie, con lo que su función como factor de equilibrio corporal se ve amenazada. Con los zapatos BÄR todo será diferente; La forma ergonómica BÄR reserva a los dedos de los pies un espacio generoso, indispensable para una marcha sana. En efecto, caminando, los dedos de los pies deben poder separarse sin ningún problema. La forma específica de los zapatos BÄR garantiza que el pie vaya sujeto perfectamente a nivel del talón, tobillo y empeine, pero nunca de los dedos.

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